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Acueducto de los Milagros
Sellamos en la Casa de Beneficiencia de los Esclavos de María. Hablando con el hermano Julián.
Embalse de Proserpina
Primer miliario de la vía que encontramos. Es el número XXVIII
Primer peregrino que encontramos. Se llama Jesús, es un encantador abuelo de 71 años que hace solo el recorrido.
Saboreando una buena cena todos juntos acompañados con tortas de Casar de Cáceres.

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Mérida - Fisterra 900 Km. en BTT

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Etapa 1

MÉRIDA - CASAR DE CÁCERES (II)

El camino comienza a ascender con repechos duros acompañados luego de largos tramos más llanos. Llegamos al "crucero del niño muerto" en una bifurcación tras la que comienza un duro repecho hasta un colladito desde donde descendemos a Alcuéscar. En un desvío antes de una fuerte subida al pueblo tomamos el camino de la izquierda ya que no vamos a pasar por el centro del pueblo. En su lugar pedaleamos por las afueras del pueblo y entramos a sellar en la "Casa de Beneficiencia de los Esclavos de María y de los Pobres". Hablamos un rato con el hermano Julián, un abuelete que amablemente contesta a nuestras preguntas.

Seguimos ruta por pistas peores, estrechas y en muy mal estado con continuas curvas hasta Casas de Don Antonio, pueblo al que entramos por un puente romano para salvar el regato de los Maderos. Tras la toma de un refrigerio a las puertas del pueblo donde un sabio paisano ante la pregunta sobre un ave rapaz que no acertábamos a conocer nos dijo tan tranquilo -"...si vuela es un pájaro..."- y se quedo tan tranquilo en medio de la sorpresa del grupo.

Continuamos por un camino a la derecha de la carretera que coincide con la vía romana. Pronto aparece el primer miliario (XXVIII) y zonas con catas de restos arqueológicos. Encontramos un viejo puente romano que cruzamos y el camino luego nos obliga a atravesar la carretera y circular por su lado izquierdo. Seguimos por la vía original por terreno adehesado hasta Aldea Cano, pueblo que no visitamos, y continuamos en dirección a un destartalado y deshabitado campo de vuelo que atravesamos perpendicularmente.

CONSTRUCIONES ROMANAS

Durante todo el trayecto de esta etapa nos encontramos referencias interesantes al origen romano del camino que seguimos. No solo por las marcas y monolitos del proyecto Alba-Plata que nos acmpañan en todo momento, sino porque en bastantes momentos coincide el recorrido de las flechas amarillas con la calzada romana original.

Ademas de las muestras ya referidas en Mérida y embalse de Proserpina hallamos un puente romano justo antes de entrar en Casas de Don Antonio y que salva el regato de los Maderos.

Poco después de este pueblo hallamos a nuestra izquierda el miliario XXVIII junto a zonas de excavaciones arqueológicas. A poca distancia un puente romano de un solo arco a la derecha del camino sobre un arrolluelo.

Por último antes de entrar en Valdesalor atravesamos el viaducto romano, esta vez restaurado, sobre el río Salor.

El camino continúa con características similares al anterior y a lo lejos, entre nosotros y Valdesalor, vemos un paraguas negro bajo el que se oculta una delgada figura. Al alcanzarlo vemos a un hombre mayor que camina tranquilamente. Desmontamos de la bici y caminamos junto a el. Se alegra de encontrar a alguien con quien hablar y nos comenta que se llama Jesús, que tiene 71 años, que viene desde Sevilla, que mata el rato hablando imaginariamente con su nieto, de su proyecto de ruta, de la distancia que suele recorrer (40 km. diarios), etc… Nos despedimos de el y poco antes de entrar en el pueblo topamos con un nuevo puente romano desde el que entramos en Valdesalor.

Buscamos un bar donde comer algo y bajo unos soportales encontramos uno en el que aplacamos el calor y la sed con unas buenas jarras de cerveza y un bocadillo de tortilla con jamón. En ese momento llega Jesús al que invitamos a comer. Comenzamos una alegre tertulia que nadie tiene ganas de acabar. Hace calor y solo pensar en coger de nuevo la bici crea mal cuerpo. Nos cuenta que es músico y que a causa de su diabetes tuvo que elegir entre su profesión y el stress o la vida más relajada y deportiva. Eligió lo último y se dedica a la montaña junto con un grupo de amigos y a estas aventuras en solitario.

Retomamos a nuestro pesar la ruta y a poco de salir nos topamos con un problema que no sale en ninguna guía ni mapa. Han acabado la autovía de la Plata y el camino se corta. Gracias a Jesús que vemos a lo lejos -salió algo antes que nosotros- adivinamos un nuevo paso elevado sobre la carretera que nos permite seguir la ruta normalmente. Ascendemos por algún duro tramo pero a la vez agradable hasta llegar al puerto de Las Camélias.

Cruzamos la carretera y ya por el lado derecho descendemos por un amplio descampado cerrado por vallas hasta una zona industrial antes de entrar en Cáceres (Castra Caecilia y anterior a la fundación de Mérida). Entramos en la ciudad y las marcas desaparecen como veremos en todas las grandes ciudades. Siguiendo los waypoints que grabe en casa vamos intentando, con cierta dificultad, llegar hasta el centro (desde la foto aérea no se sabe si las calles son de dirección prohibida). Acertamos y tras un repecho entramos en la plaza Mayor junto a la iglesia de San Juan. La atravesamos hasta la plaza de toros a cuya izquierda sale la carreterita que lleva a Casar de Cáceres.

Seguimos por asfalto hasta encontrar un camino a la izquierda (nuevamente los waypoins nos sacan del apuro) que de manera ondulante y con alguna subida nos llevan, tras pasar por debajo la autovía, hasta la entrada de Casar de Cáceres (Castra Servilia) que no se ve hasta que prácticamente estamos dentro. Nos dirigimos al refugio municipal ya ocupado por más peregrinos y afortunadamente tenemos sitio. Creo que es el día que más peregrinos vimos juntos. Tras la ducha, lavado de ropa y la elección de litera sellamos y salimos a cenar en el restaurante La Majuca junto al albergue. Comemos muy bien y además del menú del día nos comemos una típica Torta de Casar (queso muy bueno por cierto). Durante la cena aparece de repente Jesús. Nos comenta que en Cáceres el albergue está cerrado y que no podía dormir en ningún lado. Una amable chica lo ha traído de propio hasta aquí. Cena con nosotros y tras una larga charla y algún que otro "homenaje" nos vamos a dormir.

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