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Entrando en Extremadura
Camino Natural de Las Villuercas
Monasterio de Guadalupe

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Camino de Guadalupe
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Puerto de San Vicente - Logrosán

Decidimos madrugar y a las 7,30 estamos pedaleando. Subimos como todos los días por la carretera hasta un alto con antenas, donde nos encontramos con el cartel de entrada a la comunidad de Extremadura. Vemos el camino natural de las Villuercas, debidamente marcado con indicaciones a nuestro primer destino que es Alía, y de reciente construcción.

Continuos sube y baja por zonas de pinares y jaras, nos van acercando hasta el río Guadarranque, que atravesamos por un bonito puente de madera de reciente construcción. Más adelante, el track nos envía a un camino particular. Después de cierta duda sobre lo que hacer, decidimos seguir el camino natural, ya que nos va indicando continuamente la localidad de Alía; entendemos que al realizar este camino el otro, que atraviesa una finca, lo han dejado para uso particular.

El camino se hace bastante duro, en lugar de ir por el llano como el original, sube con fuertes rampas hasta el embalse de Riofrío. El camino aun está en construcción, faltan de poner las vallas de madera que delimitan el camino natural de la cañada. Son pistas rodadoras, aunque con bastante piedra suelta que dificulta el agarre de las ruedas, por lo que algunos decidimos ir por la cañada que va paralela todo el rato y con un piso mejor. En esta zona nos encontramos con ciervas que van con sus crías. A Tere nos la encontramos parada en el camino con cara de admiración al haber visto una; creemos que no lo había hecho desde la película de Bambi.

Nos queda bajar al embalse para subir otra vez, como va a ser habitual en todo el día de hoy, a un alto desde el que, atravesando campos de encinas y parideras con ovejas, nos dirige a Alía.

Tere va pinchada y decidimos ir poniendo aire hasta llegar al lugar donde nos espera Cesar con la furgoneta y allí repararlo.

La entrada al pueblo, como de costumbre, es caótica. Antonio, Marcos, Manolo, y Chavi van por delante, los demás vamos por detrás intentando que Antonio con la emisora nos lleve a donde esta Cesar esperándonos. Por el camino nos llama Chavi al móvil porque  no sabe dónde está. Pregunto a Antonio que quien está con él y solo ha llegado con Marcos, Manolo esta por el pueblo. De repente, al pasar por la iglesia, Chavi está allí, esperando o rezando que alguien le recoja. Seguimos buscando al resto hasta que los encontramos, momento en el que también aparece Manolo.

Reparamos el pinchazo de Tere y algunos piden un café rápido, pero el resto nos pedimos unas coca colas y la chica nos saca unas tapas ante las protestas de los que han pedido café. Se solventa con otra ración de tapas, y como ve que nos las comemos rápidamente, nos saca otros platos; lo que debería haber sido un corto descanso, se convierte en una parada larga.

Al salir, la rueda de Manolo ha perdido aire y la tenemos que inflar. Solventado este incidente, nos dirigimos a Guadalupe. Con continuos sube y baja, que en algún momento nos hacen echar el pie a tierra, llegamos al monasterio de Guadalupe pasadas las 12,30, y como la visita acaba a las 13,00 horas, decidimos visitar solamente la Basílica, tomarnos una cerveza rápida en el café Cerezo, donde la chica que está en la barra nos atiende de maravilla. Al ver que queremos rellenar las mochilas de hidratación, nos echa hielos para que tengamos el agua más fresca hasta que lleguemos al siguiente pueblo. Decidimos continuar hasta Cañamero para comer porque aún quedan bastantes kilómetros de pedaleo y preferimos quitárnoslos de encima cuanto antes.

La salida de Guadalupe la hemos realizado en bajada, por un caminito estrecho y sombreado que nos hace pedalear con ilusión. Atravesamos una rotonda y el camino continúa hacia arriba con letreros que marcaban pendientes del 21%, lo que nos pareció que era exagerado. El camino solo hace que subir y bajar; llega un momento que pierdes la cuenta de las veces que lo has hecho, solo ves una montaña delante que sabes que tienes que subir, y cuando llegas arriba ves otra montaña por lo que bajas para volver a subir, todo esto acompañado de un calor sofocante a pesar de una ligera brisa que corre, dependiendo de la ladera que nos toca subir. Antonio mira la temperatura en su GPS; marca 41º. Si no corriera ese aire, estaríamos achicharrados. Un cartel avisa que estamos circulando por el cordel de Logrosán.  El agua se nos va acabando; primero a Manolo y todos los demás le vamos dando agua, luego cerca ya de Cañamero, será a Juan Carlos, Chavi … ; compartimos el agua de los que más tienen para poder llegar al destino y rellenar.

Una vez que se terminan las montañas, nos acercamos a una carretera que atravesamos por un paso inferior. Por la carretera marca que quedan 7 kilómetros; a nosotros por caminos alguno más. El camino va bordeando una montaña hasta que nos acerca a la ermita de Belén. En este punto estamos en la carretera, pero el camino natural lo marca por una subida adoquinada. Creemos que esto es para no tener que ir por la carretera, ya que estamos a escasos 2 km, sin embargo, conforme subimos, el camino solo hace que trazar curvas en zigzag subiendo la montaña con pendientes que nos hace echar pie a tierra en más de una ocasión. Al final entramos en Cañamero y nos damos cuenta que estamos arriba del pueblo y que tenemos que bajar hasta la carretera por calles de fuertes pendientes hasta  donde nos está esperando Cesar. Creo que todos estamos pensando en ese momento lo mismo, ¡porqué no hemos ido por la carretera!

Son las 16,00 y en el restaurante Ximénez nos preparan un bocadillo antes de cerrar la cocina, acompañado de bebida, que devoramos con ansiedad. Decidimos tomárnoslo con tranquilidad para que baje un poco el sol, ya que solo nos quedarán por recorrer 13 km y en el bar nos dicen que son muy llevaderos.

Al continuar con la ruta, Cesar desde la furgoneta, nos avisa que tengamos en cuenta que ya son las 17,45.

El camino pasa al lado de la ermita de Santa Ana, los repechos que tiene son llevaderos, pero hay más zona de bajada que nos acerca a Logrosán con rapidez. Llevamos energías renovadas después de avituallarnos convenientemente. Entramos al pueblo a las 18,30. Cesar nos indica donde está la vivienda de Turismo Rural El Portalón y ya ha reservado la cena.

 

 

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